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Brasil - Cabo Frío
Un paraíso a 200 km de Río de Janeiro
Diez horas de avión separan Madrid de Río de Janeiro, desde donde generalmente comienzan las visitas desde España. Situado en la bahía de Guanabara, Río es el centro turístico del país y las playas de Ipanema y Copacabana son famosas en el mundo entero. La visita requiere varios días y la ascensión al Corcovado, desde donde se abarca una vista de toda la bahía a 700 metros. Allí se encuentra el Cristo Redentor, una visita indispensable.
Igual de importantes son las visitas al Pao de Azúcar, el bosque de Tijuca y al Largo del Boticario. Y Cabo Frío a un centenar de kilómetros para los que gusten disfrutar de las playas bonitas, por desgracia cada vez menos solitarias, y de la pesca submarina. Río cambia por completo los días de Carnaval, el martes que precede al miércoles de ceniza.
El Aeropuerto Internacional de Cabo Frío posee la segunda mayor pista del Estado de Río, con 1.720 metros de extensión y capacidad para recibir aeronaves de hasta 150 pasajeros, pero todavía no opera con líneas regulares.
Paseos en barco
Una de las maneras más agradables de conocer la ciudad es en barco. El propio terminal de donde zarpan las embarcaciones constituye en sí una atracción. Localizado en la Avenida de los Pescadores, casi frente al restaurante Populeti, se trata en realidad de una réplica del original construido en 1917, que atendía a los pasajeros que se dirigían a Río de Janeiro. Hoy ha sido transformado en el Mercado de Pescados. El edificio, de estilo francés, posee espacios administrativos, baños y salón para los pasajeros.
Por la noche, la terminal se transforma en centro cultural, con exposiciones de fotografías y presentaciones de libros. Del terminal salen las embarcaciones que llevan a los visitantes a un paseo por el Canal de Itajurú. Los turistas pueden escoger entre el paseo de dos horas, que incluye una parada en la Isla de los Papagaios, para bucear, y el de una hora, que recorre solamente el canal y algunas playas, como la de la Isla del Japonés y la Brava.
El paseo de dos hora cuesta cerca de USD 6 (adultos) y USD 3 (niños de más de seis años), con derecho a frutas, refrescos, agua y caipirinha. El paseo incluye una parada en la Isla de los Papagaios para una zambullida. El recorrido de una hora sale cerca de USD 3 (adultos) y USD 2 (niños de más de seis años). Los barcos sólo salen con un mínimo de diez pasajeros.
Canal de Itajurú, un sueño de consumo
El paseo por el Canal de Itajurú, que comunica la Laguna de Araruama al Océano Atlántico, deja a los turistas con la sensación de estar hojeando una de aquellas revistas especializadas en arquitectura y decoración. Es allí donde se encuentran los condominios más sofisticados de la región, con casas y mansiones que parecen de ensueño. Durante el paseo en barco se pueden observar algunas de las más bellas residencias, con piscinas gigantescas, grandes balcones, y claro, espacio para yates y lanchas.
El guía va mostrando una y otra, citando el nombre de los propietarios y señalando aquí y allá algún detalle especial, como una pista "comunitaria" de helicópteros, que sirve a sus privilegiados habitantes. El Canal de Itajurú cuenta también con un atracadero público y alberga clubes de yates y recreativos. El windsurf y el esquí cuático son algunos de los deportes más practicados en sus aguas turbias y calmas.
Al caer la tarde la playa del Canal de Itajurú se transforma en uno de los puntos más disputados de Cabo Frío. Presenciar el espectáculo del sol ocultándose atrás del Puente Feliciano Sodré -otro símbolo de la ciudad , es un programa indispensable que se vuelve más bonito con la silueta de alguna embarcación de todos los tipos y tamaños que descansan en las aguas del canal.
Todas las tardes, durante la alta temporada, y los sábados y domingos, durante los meses de baja estación, frente al Club Costa Azul, se lleva a cabo una de las más tradicionales ferias hippies de la ciudad. Allí se puede encontrar artesanías, productos esotéricos, canastos de paja y mimbre, objetos esculpidos en madera y cuadros pintados por artistas locales. Quien prefiere el comercio más sofisticado también encuentra opciones a la orilla del canal.
La Avenida de los Pescadores reúne algunas de las tiendas más chic, pequeños y sofisticados shoppings y decenas de restaurantes muy concurridos. Entre ellos, el Tia Maluca, el Chez Michou y la casa nocturna General Lee, de música country.
Playas, lo mejor de todo
Sin lugar a dudas lo mejor en Cabo Frío son sus playas. Bañada por el Océano Atlántico y por la Laguna de Araruama, la ciudad cuenta con más de 30 playas de aguas transparentes y arenas claras, algunas de ellas ideales para la práctica de deportes náuticos. Los amantes de la naturaleza encuentran en la Playa Brava el escenario perfecto para estar en comunión con el cuerpo y la mente.

Con cerca de 400 metros de extensión, cercada por rocas con más de 20 metros de altura y de difícil acceso, la playa de aguas claras y agitadas atrae también a los surfistas. Quien busca un ambiente más adecuado para los chicos, donde puedan nadar y bucear sin la vigilancia constante de los padres, encuentra en la Playa de las Conchas el destino perfecto. En forma de concha, con arenas claras y finas y aguas de un azul sin igual, es ideal para los más pequeños, pero también agrada a los adultos, quienes pueden divertirse con la pesca, alquilar kayaks y caballos o simplemente tomar una cervecita bien fría en uno de los quioscos.
Desde la Playa de las Conchas se puede ir a pie hasta la del Peró, donde las dunas de arenas finas y claras sirven de marco para las aguas azules y transparentes. Con mucho movimiento también, cuenta con decenas de puestos y quioscos. Es una de las favoritas de los surfistas y de los pescadores que ahí encuentran anchoas, salmonetes y abadejos. Este año, unos pingüinos venidos de la Patagonia se convirtieron en una de las principales atracciones de Peró.
La Playa del Forte, otro emblema de Cabo Frío, también conocida como Playa de la Barra, posee un largo cordón de dunas, entre ellas la Dama Blanca, la más alta y extensa de la región. Situada en pleno centro de la ciudad, bordeada por bares, restaurantes y casas nocturnas, la playa está llena de puestos donde los turistas pueden saborear deliciosos mariscos.
Desde ahí es posible ver el Fuerte São Matheus. las Playas del Foquete, donde son realizados los campeonatos de surf; la de Coqueiral, rodeada de palmeras; la de São Bento, y la de la Isla del Japonés, de aguas mansas y cristalinas, son otras opciones.
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De la naturaleza a la arquitectura
Antes o después de entregar el cuerpo al sol y al mar, se puede caminar por las calles del centro y descubrir algunos rincones que seguramente aportarán bonitos recuerdos fotográficos. Un ejemplo es el conjunto arquitectónico formado por el Convento de Nossa Senhora dos Anjos (Nuestra Señora de los Ángeles), en la plaza de Santo Antônio, muy cerca del Morro da Guia (Cerro del Guía) con la Iglesia de Nuestra Señora de la Guía.
En el convento, una construcción típica del siglo XVII, que durante muchos años abrigó una escuela. Hoy funciona una sala de exposiciones y el Museo de Arte Sacra, declarado Patrimonio Histórico en 1982 y abierto para visitas de miércoles a sábado. Los paneles de los altares laterales, las piezas barrocas y las pinturas del techo de la capilla principal llaman la atención. Frente a este conjunto arquitectónico se encuentra el Cruzeiro de Santo Antônio, posiblemente construido en la misma época del convento.
Atrás está la Capilla de Nossa Senhora da Guia (Nuestra Señora del Guía), edificada en 1740 por los padres franciscanos en el Cerro del Guía, desde donde se tiene una de las vistas más bellas de la ciudad.
Cabo Frio también mantiene la villa original con algunas casas típicas. El barrio se llama Passagem.
La Iglesia Matriz de Nossa Senhora de Assunção (Nuestra Señora de Asunción), de estilo barroco, y la Capilla de São Benedito completan el recorrido religioso-cultural. En la Plaza de São Benedito, donde fueron construidas las primeras casas de la ciudad, todavía es posible observar algunas construcciones de estilo colonial y estrechas calles adoquinadas.
Casa de la Cultura: construida en 1837 para servir como orfanato para hijos de madres solteras, durante mucho tiempo fue conocida como "Casa da roda". Después de albergar el forum de la ciudad, fue transformada en Casa de la Cultura, con sala para exposiciones, cursos y pinacoteca. Allí también funciona la Biblioteca Municipal. Puede ser visitada de lunes a viernes de 9 a 18. La dirección es Avenida Assunção 855, centro. Informes al tel. (+5524) 643-6118.
El Anjo Caído (Ángel Caído): es otro de los símbolos de Cabo Frío. Esculpido en bronce sobre una columna y erguido al inicio del siglo XX para conmemorar la apertura del Canal Palmer, el monumento no resistió a la fuerza de las corrientes y su columna se inclinó, dando origen al nombre de ángel caído.
Museo Histórico Naval: frente a la Playa de São Bento, tiene como objetivo preservar la memoria naval, mostrando los principales naufragios que ocurrieron en la región, como el del barco alemán Wakama, en 1940. Su colección se compone de documentos, fotografías, objetos rescatados de naufragios, mapas y partes de barcos. Abierto los sábados, domingos y festivos, de 14 a 19.
Museo del Mar: con más de cien acuarios y tiendas para la venta de libros especializados, el museo es una buena opción para los días nublados. Ahí se exhiben vídeos sobre caza submarina en Fernando de Noronha y sobre las expediciones de Jacques Cousteau. Se encuentra en la Avenida Barão do Rio Branco 94, centro. Abierto de lunes a sábado, de 9 a 19.
Un símbolo de la ciudad
En ningún paseo puede faltar la visita a uno de los puntos de la fundación de la ciudad: el Fuerte São Matheus. La construcción, que hoy es un símbolo de Cabo Frío, fue erigida en 1620 con el objetivo de impedir el paso de los barcos franceses, ingleses y holandeses que llegaban en busca de especias. Situado en lo alto de un promontorio, en uno de los extremos de la Playa del Forte, muy cerca del centro urbano y del Canal de Itajurú, fue expropiado como Patrimonio Histórico en 1957.

Levantado con piedra y cal, el fuerte posee cinco habitaciones que eran utilizadas como depósito de municiones, alojamiento de soldados, cocina y prisión. Hoy sus salas albergan exposiciones. Para llegar al Fuerte, desde donde se tiene una hermosa vista de la ciudad, es necesario atravesar un pequeño puente de piedras sobre las rocas. En lo alto del promontorio, los pescadores se mezclan con los turistas, que se deleitan con el paisaje y conocen los antiguos cañones utilizados para defender la ciudad y para anunciar el paso de barcos que seguían camino para Río de Janeiro.
Gamboa, la calle de la moda
Una de las vías más famosas de Cabo Frío no es reconocida por su verdadero nombre. La calle de la Gamboa es llamada, desde hace años, por los habitantes y turistas como “calle de los bikinis”. Y no es para menos. Allí se concentran más de cien pequeños talleres de confección de moda de playa. En las tiendas especializadas en ropa de baño, localizadas una junto a la otra, el visitante encuentra además de precios mucho más bajos que los ofrecidos en los shoppings de la ciudad, las últimas novedades de la temporada. Este año los tirantes de plástico transparente y los bordados, adornan la mayoría de los modelos expuestos en los escaparates. El rosa y el lila son los colores de la temporada. De los clásicos a los exóticos, hay de todo y para todos los gustos en esta calle, que también sirve de acceso a Búzios.
Actividades subacuáticas
El cruce de corrientes Cabo Frío ,Buzios y Arraial do Cabo son tres lugares privilegiados de la costa brasileña para la práctica del buceo en todos sus niveles. Se sitúan a unos 180 km de la “Cidade Maravilhosa”, Rio de Janeiro, ofreciéndonos mejorables condiciones para la práctica de deportes náuticos en general: vela, pesca deportiva, submarinismo, etc. La convergencia de dos corrientes oceánicas antagónicas, la del Brasil (cálida) y la de las Malvinas (fría), hace de este lugar un paraíso para la fauna marina y el lugar ideal para aventuras subacuáticas al gusto de todos.
En Arraial do Cabo las actividades subacuáticas también se han dividido entre las del lado de dentro y las del lado de fuera. las del lado de dentro están delimitadas por la isla “dos Porcos”, la isla de “Cabo Frío” y la playa “dos Anjos”, que forman un mar tranquilo con un fondo cubierto por Gorgónias.
Fuera podemos encontrar varios pecios, como el Thetis, el Dona Paula y el Harlingen. Hay salidas diarias en tres turnos, embarcando en el Porto dos Anjos , desde donde se parte hacia los puntos de buceo. Los tiempos de navegación son de 15 minutos en todos los casos. La temperatura media anual del agua varía entre los 15°C y los 20°C, siendo la visibilidad media de 16 metros. La dificultad varía, desde los puntos para principiantes hasta los destinados a buzos avanzados. La profundidad se establece entre los 6 y los 40 metros de profundidad. Instructores locales son necesarios para las grutas y su guía es recomendable para los puntos externos por las posibles corrientes.
Cabo Frio recibe visitantes de todas las partes del mundo. Puedes ver un video sobre Cabo Frío si pulsas este enlace de TVmorar.
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