Coyuntura económica • Encuesta de KPMG
Según un estudio de KPMG a responsables globales del sector público: El sector público debe transformarse si quiere superar los actuales retos financieros globales • Las medidas a corto plazo dirigidas a reducir costes y mejorar la eficiencia resultan insuficientes • Es necesaria una revisión estratégica del sector público • Muchos gobiernos deberán tomar decisiones difíciles que exigirán un debate público
La preocupación en torno a las condiciones financieras globales, las investigaciones que demuestran la disposición de los gobiernos a cambiar las estrategias y la voluntad de los ciudadanos de cara a abordar la salud financiera de sus países, indican que existe una necesidad abrumadora de redefinir la función del sector público, según indica el estudio “El futuro del sector público: Afrontar decisiones difíciles”, realizado por la práctica global de Sector Público de KPMG, en el que se propone un enfoque dividido en tres fases para transformar el sector público: reducción de los costes a corto plazo, mejora de la eficiencia, y transformación estratégica.
El informe, basado en 17 entrevistas exhaustivas realizadas a responsables del sector público de Australia, Canadá, Alemania, Países Bajos, Reino Unido y Estados Unidos, destaca que reducir el gasto, aplazar algunos proyectos y mejorar la gestión financiera y la gestión de asesores externos, no son en sí medidas que vayan a tener el impacto financiero que la situación requiere. La presión sobre las finanzas públicas a la que se enfrentan muchos países tras la recesión exige un cambio más fundamental y profundo en los servicios públicos.
El cambio transformacional deberá producirse en el contexto de un debate (entre los responsables de la toma de decisiones y la política del sector público y la opinión pública) sobre la función del Estado. Elena Pisonero, socia responsable de Infraestructuras, Gobierno y Sanidad de KPMG en España, afirma que “en la primera fase, los gobiernos deben adoptar medidas a corto plazo para ahorrar dinero con rapidez de cara a disponer de tiempo para centrarse en cuestiones a largo plazo. Este enfoque a largo plazo debería centrarse en la función del sector público: qué debería estar haciendo y qué debería dejar de hacer porque ya no se lo puede permitir”.
“Llegados a este momento, casi todos los gobiernos están teniendo que afrontar decisiones difíciles que, muy probablemente, resultarán controvertidas. Deberán estudiar en profundidad las cuestiones relativas al gasto, la financiación y la función del sector privado y las organizaciones sin ánimo de lucro en la transformación de los servicios públicos”, añade Pisonero.
Muchos de estos objetivos podrían alcanzarse con medidas a corto plazo como reducir el gasto, y aplazar algunos proyectos que pueden generar ahorros inmediatos y resultados rápidos. Además, existen otras medidas que pueden reportar importantes ahorros, entre otras: mejorar la eficiencia a través de una gestión financiera más adecuada; compartir recursos estableciendo relaciones más sólidas entre las organizaciones del sector público que utilicen y presten recursos y servicios similares y revisar los incentivos por desempeño existentes.
No obstante, para conseguir el cambio es necesaria una verdadera dosis de valor en el entorno político, aunque los entrevistados se muestran escépticos sobre la posibilidad de que este cambio pueda conseguirse. Resulta difícil realizar cambios profundos en el alcance de los servicios existentes ya que han llegado a considerarse servicios imprescindibles.
Normalmente, replantearse las prioridades de gasto y buscar nuevas fuentes de financiación suelen resultar medidas controvertidas. Sin embargo, los ingresos fiscales se están desplomando, por lo que las organizaciones del sector público tienen que encontrar nuevas fuentes de financiación. Los gobiernos de todo el mundo están optando cada vez más por las asociaciones público-privadas y por las iniciativas de financiación privada, tal y como hicieron, en su momento, Australia y el Reino Unido. La utilización de programas denominados ‘user-pays’ (cobro de tarifas sobre diversos servicios para la recuperación de los costes) es cada vez más habitual en áreas como transporte, educación, pensiones y sanidad. Algunos gobiernos vuelven a barajar la posibilidad de vender activos públicos, y parece que el uso de la externalización está ganando fuerza.
A pesar de los peligros políticos inherentes a conseguir una transformación fundamental del sector público, KPMG cree que las perspectivas de alcanzar un cambio profundo y duradero son buenas.
Muchos de los responsables del sector público entrevistados creen que el replanteamiento organizativo no es el área de mejora más complicado. En su lugar, los responsables del sector público a los que entrevistó KPMG, citaban la productividad como el mayor reto, dado el entorno actual caracterizado por una baja moral, los presupuestos reducidos, una creciente complejidad y un cambio subyacente.
La predisposición existente para replantearse el diseño organizativo sugiere que se reconoce la necesidad de tomar medidas y que la transformación estratégica constituye una prioridad. Ahora, el debate público debe centrarse en la forma en que esto puede conseguirse. “Dada la complejidad de nuestra estructura organizativa es importante llegar a acuerdos entre administraciones para poder llevar a cabo las reformas e identificar las áreas en las que es preciso avanzar conjuntamente. España no puede estar ajena a este debate que afecta a los países de nuestro entorno”, concluye Elena Pisonero, socia responsable de Infraestructuras, Gobierno y Sanidad de KPMG en España. • Fuente: KPMG (18-5-10)
El futuro del sector público: Afrontar decisiones difíciles analiza los resultados incluidos en el estudio realizado previamente por KPMG, Que viene el lobo, publicado en 2009. Es un estudio cuantitativo, basado en las valiosas aportaciones de 124 responsables del sector público y expone una perspectiva global sobre el impacto de la recesión en el sector público.
Esta actualización analiza estas opiniones de forma más detallada, centrándose en el camino hacia éxito y en la forma de conseguir un cambio fundamental en el futuro. Estas conclusiones, junto con el trabajo de documentación y las opiniones de socios y directores de las firmas miembro de KPMG International (KPMG) de todo el mundo, ofrecen una perspectiva actual y global "de primera línea".
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Febrero ’07 Cambios en el IPC
El nuevo IPC aumenta su muestra de municipios un 25%, el número de precios recogidos un 12% y el número de artículos de la cesta de la compra pasa de 484 a 491 • Los nuevos artículos que pasarán a formar parte del IPC representan sectores en auge como los alimentos dietéticos, los alimentos infantiles o algunos servicios relacionados con la salud, como el fisioterapeuta o la operación de cirugía estética
El día 20 de febrero el INE publicó el primer Índice de Precios de Consumo en base 2006. Con esta nueva base se pretende conseguir una mejor representatividad en su cobertura así como una mayor precisión en la medición de la evolución de este indicador, mediante la ampliación de la muestra de municipios, el incremento del número de precios recogidos, cambios en la composición de la cesta de la compra y ponderaciones más actualizadas.
La muestra de la base 2006 está formada por 177 municipios (frente a los 141 de la base 2001), y el número total de precios aumenta en torno al 12%, con lo que el cómputo mensual del IPC se realiza con un número de precios cercano a los 220.000. Por su parte, la cantidad de artículos se incrementa de 484 a 491.
En el grupo “Alimentación y bebidas no alcohólicas” la carne de vacuno va a estar representada por la ternera y el añojo, en detrimento de la carne de vaca cuyo consumo ha disminuido a lo largo del tiempo.
Asimismo, se han sustituido algunos artículos cuyo consumo ha ido decreciendo por otros que representan más adecuadamente a la parcela donde están ubicados. Por ejemplo, esto sucede en parcelas como la de los productos lácteos.
Otros artículos nuevos que entran en la cesta de la compra son los relacionados con productos dietéticos, e infantiles.
En otros grupos, algunos de los artículos que desaparecen son el tejido para confección, la tela para tapizar o el servicio de reparación de ciertos electrodomésticos, cuyo consumo ha dejado de ser significativo.
Por su parte, en la nueva base 2006 del IPC se incluyen nuevos servicios relacionados con la salud como la homeopatía, el fisioterapeuta y la operación de cirugía estética o de miopía, que sustituyen a otros servicios paramédicos antes incluidos y que han perdido representatividad.
En el IPC, base 2001 el criterio utilizado para establecer la cobertura geográfica del índice se basaba, principalmente, en la población del conjunto de municipios seleccionados. Esta debía cubrir el 30% de la población de la provincia y el 50% de la población de la comunidad autónoma. Con este criterio se seleccionaban los municipios por tamaño hasta cumplir el requisito.
En la base 2006, además de este criterio de partida, se han añadido otros para completar la cobertura de municipios:
Representatividad geográfica:
se han añadido municipios de forma que estén distribuidos por toda la provincia, y no sólo en focos concretos de población.
Representatividad poblacional:
se ha hecho hincapié en la representatividad de los municipios pequeños.
Representatividad de la cesta:
la inclusión de municipios pequeños dificulta la localización de algunos artículos de la cesta, por lo que para este tipo de municipios se ha seleccionado una muestra formada por aquellos artículos que se consideran básicos y representativos del consumo en dichos municipios.
El resultado final es que la muestra de la base 2006 contiene 177 municipios (las 52 capitales de provincia y 125 municipios no capitales). En 97 de estos municipios se recogerán precios de toda la cesta de la compra, en 44 se recogerán precios de toda la cesta de Alimentación y parte de la cesta de “resto” y en 36 se recogerán precios de una parte reducida de la cesta (compuesta por el 48% de los artículos). Estos últimos son los nuevos municipios que entran a formar parte del IPC base 2006.
Además, se ha mejorado la representatividad y diversificación poblacional, ya que de los 36 municipios nuevos, 31 tienen menos de 50.000 habitantes.
Por otro lado, cabe destacar que en la base 2006 el número de precios recogidos aumenta en torno al 12% respecto a la base 2001, lo que supone un total de alrededor de
220.000 precios mensuales. Este incremento se debe, a la inclusión de nuevos municipios y, además, a que habrá mayor número de observaciones de precios en los artículos no perecederos con mayor peso y en los artículos de vestido y calzado.
El período base del nuevo IPC, para el que la media aritmética de los índices mensuales publicados se hace igual a 100, es el año 2006.
La estructura de ponderaciones de la base 2006 se ha elaborado a partir de la Encuesta Continua de Presupuestos Familiares (ECPF), que proporciona la información trimestral básica sobre gastos de las familias en bienes y servicios de consumo. Además, para determinar la estructura definitiva se ha utilizado información de otras fuentes, tales como la evolución del consumo privado de la Contabilidad Nacional, la evolución de precios del IPC y otras fuentes de la oferta de los diferentes sectores.
El estrato de referencia del índice incluye a toda la población que reside en viviendas familiares en España. Por tanto, se excluye el gasto de los residentes en viviendas colectivas, así como el de los no residentes (cuyo gasto, sin embargo, sí está incluido en el Índice de Precios de Consumo Armonizado de la Unión Europea).
El ámbito de consumo del IPC base 2006 comprende los bienes y servicios de consumo efectivamente pagados durante el período de referencia. Se excluyen todos los gastos ficticios e imputados, como los autosuministros, autoconsumos, alquileres imputados y gastos subvencionados por las administraciones públicas (por ejemplo, los sanitarios o educacionales), y también los bienes de inversión (como la vivienda en propiedad).
El número de artículos por parcela se determina en función de su importancia en términos de gasto con respecto al gasto total, de su contenido y de la posibilidad de desagregación. Los artículos seleccionados forman lo que se conoce con el nombre de cesta de la compra.
La fórmula empleada en la base 2006 para calcular los índices es la misma que para la base 2001: laspeyres encadenado con actualización de ponderaciones anual. Esta actualización anual tiene las siguientes ventajas:
La ponderación de cualquier artículo de la cesta de la compra se obtiene como cociente del gasto realizado en las parcelas representadas por dicho artículo durante el período al que hace referencia la ECPF y el gasto total realizado en ese mismo período.
Un mismo artículo tiene ponderaciones diferentes en las distintas agrupaciones geográficas -provincias, comunidades autónomas y España-, ya que el gasto que refleja la ECPF en cada uno de estos conjuntos es diferente.
Esta ponderación se obtiene de información proveniente de la óptica de la demanda (ECPF, encuestas de consumo realizadas por otros organismos) y también desde la de la oferta (ingresos por ventas de las empresas más importantes de cada sector).
La selección de los artículos que componen la cesta de la compra se ha realizado a partir del IPC, base 2001, y los datos de la ECPF. El criterio para determinar las parcelas que deben estar incluidas en el IPC es el mismo que para la base 2001: se han tenido en cuenta todas aquellas parcelas que superan el 0,3 por mil del gasto total.
las mejoras introducidas en el IPC hacen que algunos de los elementos que intervienen en el cálculo de este indicador difieran sensiblemente de los utilizados en la base 2001.
Con el fin de que los resultados del IPC a partir de enero no se vean afectados por este hecho, se elabora un enlace de las correspondientes series que dará continuidad a las que se han venido publicando. •
Fuente: INE