El anuncio del Gobierno valenciano sobre la creación de una empresa mixta en el sector del transporte público debería causar tranquilidad por la mayor vertebración, incluso laboral, que aportaría a la región, si no fuera porque algunos de sus presuntos socios son muy polémicos, como el caso de Subús.
Esta empresa tiene adjudicada, entre otros servicios, los transportes de autobuses de Alicante y justamente cumpliendo esas funciones ha sido destinataria de las críticas de prácticamente todos los colectivos que se relacionan con este tipo de servicios públicos: sindicatos representados en la plantilla de trabajadores, asociaciones de vecinos de barrios servidos por alguna de las líneas, plataformas de movilidad que estudian las necesidades de transporte de la ciudadanía, etc.
En octubre de 2007 se publicaron los resultados de una encuesta llevada desde el Blog Neolectum sobre la percepción que el público tiene de los transportes públicos de superficie en Alicante. Más valdría decir transportes públicos colectivos ya que el taxi es otro servicio público, pero el ciudadano común entiende que se habla de los autobuses, esa especie de color rojo o azul que cada tanto aparece entre los coches, ya casi cuando la ira está haciendo mella en el estado de ánimo de quienes se aburren junto a la parada.
Vale recordar parte de esa información: “El rechazo a la actual infraestructura de transporte de autobuses en la zona metropolitana de Alicante (ciudad y municipios de l’Alacantí) coincide con el estudio del Observatorio de la Movilidad Metropolitana publicado a finales del invierno, hace pocos días, donde Alicante queda a la cola de los usuarios de transporte público para desplazarse al lugar de trabajo, con un casi testimonial 10,2%.”
¿Quién confiaría a Subús entonces la gestión de la línea 2 de tranvía de Alicante? Esa línea, aún en construcción, comunicará el centro de Alicante con barriadas muy pobladas y casi sin servicio de autobuses, como Los Angeles y Virgen del Remedio, para seguir hacia el campus de la Universidad de Alicante y terminar, inicialmente, al ingreso del casco urbano de San Vicente el Raspeig.
Este recorrido atenderá a una población latente que puede llegar a ser de 100.000 personas a medio plazo, según se estime cuánto de la población universitaria resolverá su acceso por esta vía, más los sanvicentinos que optarán por el tram en lugar del 24, más los habitantes de esas populosas que dispondrán al fin de un acceso más directo a la almendra de Alicante y su red de servicios.
Es de esperar que las líneas de tranvía que ya cubren Alicante-El Campello hayan servido de ejemplo sobre lo que puede ser un buen servicio de transporte público colectivo, en el que la elevada frecuencia de paso es un parámetro fundamental, algo que los directivos de Subús parecen desconocer.
Si en una jornada sobre movilidad desarrollada en el Club Información hace tiempo han sido capaces de decir que “si no recibimos más subvenciones no vamos a actualizar el parque móvil”, en alusión al patético servicio que presta entre Alicante y el aeropuerto con los autobuses de la línea C-6, con una frecuencia testimonial de un servicio cada 40 minutos.
Por supuesto, en esa reunión las frecuencias de las líneas urbanas estaban, para ellos, perfectamente planificadas (!!??), para lo que citaron unas exóticas encuestas de satisfacción, no sin antes volver a sugerir más subvenciones si la cuestión era comprar más autobuses, etc.
Los criterios de eficiencia no parecen haberse tenido en cuenta en este capítulo del servicio público, ya que son muchos los colectivos de la ciudad y su área metropolitana que reclaman una urgente actualización de la red de autobuses porque responde a una realidad de hace más de veinte años.
Ahora bien, al igual que el transporte por carretera (camiones) deberá seguir existiendo como último tramo de la capilarización de una red logística terrestre basada en el ferrocarril, lo mismo deberá ocurrir con los autobuses con respecto a las líneas de tranvía.
Estas últimas tienen una capacidad de transporte enorme y un impacto medioambiental mínimo, testimonial, en comparación con los autobuses, que cumplirán su rol de transportar hacia el interior de los barrios o conectarlos entre sí de forma transversal a los ejes del tranvía o incluso atender uno de estos ejes principales donde no sea posible instalar una línea de tranvía.
Los sindicatos están recelosos de estas iniciativas de empresariado mixto para gestionar infraestructuras de destino público pero mientras se mantenga una vigilancia estrecha, la clave es que la participación pública no desaparezca ni sea testimonial para que el destinatario del servicio el ciudadano perciba las mejoras y además siempre tenga un poder de decisión indirecto a través de las urnas.
22 julio 2008 • Abierto al debate en BLOG Neolectum.
Crónicas americanas Lecturas de verano
Los prejuicios son característicos de la especie humana, si bien en determinadas sociedades han encontrado un terreno mucho más fértil donde poder crecer y desarrollarse. En el caso de Estados Unidos, el clasismo étnico ha sido poco menos que una “marca de la casa” que incluso motivó una guerra civil cuando aún no habían llegado al siglo de independencia. Y no fue hasta hace mucho que todavía existían servicios específicos para uno u otro grupo étnico. La dinámica comunidad de origen hispanohablante ha continuado, como muchas otras, su camino y ha sabido demostrar que el determinismo evolutivo de las clases dominantes pierde peso cuando se igualan las oportunidades. Queda mucho por recorrer todavía pero todo indica que se está en la buena senda.
El término spic, en líneas generales, se refiere a una persona de ascendencia latina, pero en los Estados Unidos parece describir a una persona mejicana. Luego se vuelve algo más extenso e involucra a ecuatorianos, peruanos, puertorriqueños, salvadoreños y muchos otros. En un análisis ligeramente más profundo se podría decir que la palabra es utilizada para señalar personas mestizas en particular.
El origen de la palabra es incierto, pero algunos lingüistas norteamericanos han dicho que la manera de pronunciar el verbo speak por parte de los inmigrantes la originó. También han dicho que es una forma apocopada de la palabra hispanic, pero se comprobó que no es verdad. La palabra comienza a usarse en los Estados Unidos en 1916.
También se afirma que la palabra nació en la Oficina de Inmigración en los ’40 y ’50. Se la empleaba para agilizar las miles de aplicaciones presentadas por los inmigrantes. El término abarcaba mexicanos, polacos, y chinos, para ayudar a los empleados a agilizar la papelería. Se dice igualmente que si la palabra terminó por nombrar exclusivamente mejicanos e hispanos en general, eso ya es otra historia. Siguiendo esta tesis, sostienen que llamar spic a un puertorriqueño no tendría sentido, ya que ellos gozan de los mismos derechos que cualquier estadounidense. De todas maneras, se ha escuchado y se escucha llamar spic a puertorriqueños, con derechos o no.
Un término derivativo y difamatorio de la palabra spic es ‘spic and span’, utilizado por la comunidad afroamericana en los ’50. Significa la mezcla de una persona afroamericana y una puertorriqueña. Anteriormente la frase ‘spic and span’ hacía referencia a un producto de limpieza. Y muchos hispanos trabajan en la industria de la limpieza.
Muchos americanos, los pocos sabedores de la historia reciente del continente, sostienen que la palabra spic designaba gente del Caribe hispánico y no tenía connotaciones despectivas en sus comienzos. A los mejicanos se los llamaba greasers.
A pesar de que la palabra englobaría a toda la gente latina, su uso histórico en los Estados Unidos hace alusión, más o menos precisa, a la gente de México y suplantó al wetback, ‘espalda mojada’. El término ‘espalda mojada’ implica a las personas, provenientes de México, que cruzaban el Río Grande, a nado o de cualquier otra manera.
Spic ha suplantado a los términos ofensivos para señalar gente hispana como banana, beaner, chicano, cholo, hispanic, panchito, mestizo, nuyorican, pachuco, sudacas (utilizado en España para referirse a sudamericanos y, por extensión, a hispanoamericanos en general), taco, vato, wetback y muchos otros que no vale la pena recordar. Baste saber que todos apuntan a lo mismo: denigrar prejuiciosamente a gente de otras partes de América.
Normalmente, en ambientes racistas de los Estados Unidos, se considera a los mexicanos sucios, inclinados al crimen, feos, ignorantes y, en particular, holgazanes. Existe toda una ‘chistología’ para describirlos, incluso en forma de libros o páginas Web. En lo concreto a la holgazanería, podemos decir que los mexicanos que se ven trabajando en restaurantes y pizzerías, en la ciudad de New York, por ejemplo, son excelentes y denodados trabajadores, a punto tal que muchos nos preguntamos cómo México puede atravesar penurias económicas contando con gente tan industriosa.
Muy lejos de desaparecer o desvanecerse en la noche de los tiempos la palabra spic goza de muy buena salud. Últimamente la gente hispana ha conseguido logros muy importantes en el entorno estadounidense. Se destaca en los deportes, en el arte, la universidad, la vida pública y, lo más peligroso para conservadores intolerantes, en la política. El mismo presidente Obama cuenta con muchos colaboradores de origen hispano, lo mismo que hizo su par republicano George W. Bush. Y si un republicano pone a un spic en un puesto clave, no hay nada más que agregar. ¡Por algo será! Un ejemplo, la jueza de la Suprema Corte, Sonia M. Sotomayor es una spic, pero también es la mejor para el puesto, y es hispana. Esta mujer, nacida en el Bronx, de padres puertorriqueños, no ha negado nunca sus humildes orígenes y su ascendencia hispana. Muchos republicanos no están lo que se dice muy felices con su nominación, pero tampoco tienen a alguien del mismo calibre de preparación profesional para reemplazarla. En Hollywood, muchos hispanos han ganado el preciado Oscar y muchos otros están a punto de obtenerlo en cualquier momento. De modo que, por más racismo y canciones alegóricas del KKK, los hispanos se están abriendo camino en una sociedad que no es fácil ni sencilla.
La palabra spic se ha ido acercando, no sabemos si etimológicamente o históricamente, a la palabra latina spes, esperanza, perdiendo así sus sonoridades despreciativas.
Parece que otros vientos están soplando en la Unión y a su compás, los latinos libran su batalla contra las fuerzas de la intolerancia, el racismo y, en suma, la ignorancia. Estados Unidos ha demostrado, felizmente, que puede cambiar. El primer presidente negro ha llegado al poder y no hubo KKK capaz de detenerlo, como la Historia no puede detenerse. Tal vez, en algunos años, un honroso spic ocupe la casa Blanca, para alegría del mundo libre… •
The Lone Ranger
Julio 2009
Abierto a la opinión en Neolectum BLOG.
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Coyuntura de las prestaciones sociales
La sensibilidad de los Ayuntamientos ante las personas con discapacidad y la inoperancia de la Federación de Municipios de Madrid, recomienda la creación de estos Consejos locales que entiendan e interioricen de todas aquellas cuestiones que afecten a las personas con discapacidad. • Sería una forma de situar a la discapacidad en un primer plano de atención ante la administración local y más cercana ante una administración a la que una persona con discapacidad puede acudir en búsqueda de ayuda y soluciones a sus problemas. • Se conseguiría dinamizar las cuestiones que afectan al colectivo ante la situación problemática que atraviesa el sector discapacidad. • Las políticas de integración social para el colectivo de personas con discapacidad es muy dispar entre los 179 municipios que conforman la Comunidad de Madrid, lo que hace prácticamente imposible que exista una coordinación entre los mismos, propiciando serias diferencias en la igualdad de oportunidades para la integración de las personas con discapacidad.
El Comité de Entidades Representantes de Personas con Discapacidad de la Comunidad de Madrid, CERMI Comunidad de Madrid, traslada a los Ayuntamientos de la Comunidad la iniciativa de crear Consejos Municipales sobre discapacidad para el seguimiento y correcta aplicación de las políticas integrales que afectan al sector de la discapacidad en temas tales como; accesibilidad universal, empleo, servicios sociales, dependencia y un largo etcétera que tienen que ver con la calidad, la autonomía personal, la movilidad y la independencia de las personas con discapacidad.
Esta situación está generando una gran disparidad en la aplicación de las normas que afectan a las oportunidades de integración para el colectivo de personas con discapacidad, convirtiendo éstas en barreras insalvables que redundan negativamente en su calidad de vida. La diferencia entre municipios con respecto a las políticas de integración es muy dispar y considerable, generando territorios con grandes desigualdades entre sí que dificultan la integración normalizada del colectivo en la sociedad.
Según el Comité de Madrid: “las políticas locales que los Ayuntamientos aplican a la discapacidad no están contando con el punto de vista del colectivo que, en bastantes casos, puede no sólo mejorar sino adecuar las normas de manera práctica y conseguir un mejor resultado que es de lo que se trata”.
Muchos responsables de adecuar las leyes y normas que se destinan a las personas con discapacidad lo hacen desde una óptica ajena al colectivo porque no saben de las características y necesidades especiales que éste necesita tener cubiertas. Contar con la opinión y experiencia del tejido asociativo que como agente experto sabe de sus necesidades, parece una buena forma de optimizar, tanto el espíritu de las leyes como el buen fin de las mismas.
Impulsar las políticas locales integrales que se destinen a la discapacidad, a través de un Consejo Municipal que tenga en cuenta la opinión y el punto de vista de las personas a las que se dirige, supondría un avance social y un reconocimiento a la visibilidad de un sector al que no siempre se comprende, desde las instituciones públicas, en toda su dimensión.
“Tener en cuenta nuestra opinión ayudaría a ser eficaces y eficientes; por ejemplo, con el tema de la tarjeta de aparcamiento para zonas reservadas a la discapacidad, por ejemplo en las políticas de creación de empleo o educación inclusiva, por ejemplo en la supresión de barreras físicas y/o de comunicación. Son cuestiones que a medida que nos alejamos de Madrid nos acercamos más hacia un páramo desalentador que demuestra la ineficacia de la administración en la aplicación de políticas sociales integradoras y las mismas se llevan a cabo, demasiadas veces, sin sentido práctico para la discapacidad”.
CERMI Comunidad de Madrid se sitúa como un asesor cualificado en todas esas cuestiones que afectan directamente a la discapacidad para evitar disposiciones erráticas que, en la práctica, no sirven para el fin que fueron creadas. La creación de estos consejos que propone el tejido asociativo, servirán para que se tengan en cuenta las particularidades de un sector al que siempre se hace referencia en los programas electorales pero con el que casi nunca se consulta para tener una mejor información a la hora de generar disposiciones que afecten al sector. • 11-11-10