Neolectum - Entrevistas - Opiniones - Indicadores - Resultados - Derechos y obligaciones - Reflexiones - Variación interanual,-

Sectors and markets

fpo50px

  anti_tabaco

nefpo100090s

tierrecita

Otoños peninsulares

Barcelona CF + Laporta + ERC = mal asunto

El extravertido Joan Laporta hizo sus pinitos independentistas  en los noventa como miembro activo del PI (Partido por la Independencia), junto a Colom y Rahola, tras una escisión de ERC. Los malos resultados disolvieron rápidamente la iniciativa y así se alejó de la militancia activa, buscando horizontes de promoción pública más conspicuos.

Coincidió después un cuasi meteórico ascenso de ERC que, gracias al método D’Hont, salió a casi escaño por comarca. Habrá quizás maldecido Laporta no haberse embarcado en la nave de esta exótica agrupación que por momentos se alinea discursivamente con el leganordismo de Bossi y por (otros) momentos recuerda aquellos “frentes amplios” de las democracias americanas que iniciaban su retorno hace ya veinte a veinticinco años, en donde todos se abrazaban eufóricos en los actos iniciales pero luego se resquebrajaban rápidamente y aparecían numerosas líneas internas apenas se planteaba un poco de debate más sesudo.

Pero ahora ha vuelto a aparecer citado en páginas de política el abogado presidente del club de fútbol más laureado en Europa la temporada pasada. Ya apareció cirio en mano, en recuerdo de Companys, junto a Puigcercós, la actual cabeza visible de ERC, cuyo perfil actitudinal encaja más con la verborrea del “hombre con suerte” (todas las veces que su presidencia pendía de un hilo, el club encadenó una serie de victorias fundamentales).

De todas formas, el pez por la boca muere y este pescado barcelonés se ha ganado más de un reproche tras alguna de sus conflictivas declaraciones basadas en un supuesto anti-catalanismo que le viene tan bien a las agrupaciones que necesitan reafirmar su identidad también por la negación de lo opuesto.

En verano, con el retorno de Florentino Pérez al Real Madrid, Laporta no se cansó de repetir a cuanto micrófono se le acercara que la operación de Cristiano Ronaldo era una exageración que desvirtuaba el mercado del fútbol, etc, etc y que la opulencia, etc, etc pero como buen amante de la figuración, apareció posando pocos días después en verano sobre esas “poderosas” motos de la policía californiana...
Recordaba entonces a cierto profesor de letras que ejerciendo un importante cargo político se fotografiaba con coronas de espinas en un paseo informal. A algunas personas que ejercen ciertos cargos hay que explicarles a veces que los cargos no tienen “horario de oficina” sino que se desempeñan las 24 horas.

Así se lo recordaron a Carod, así esperamos que se lo recuerden a Maradona y así no está valorando hoy Laporta el mal que le está haciendo a la afición de un club de fútbol, que es mucho más que él. Y que incluso seguirá existiendo cuando él ya sea sólo un recuerdo para el club.
Las aficiones a un club deportivo, así como las devociones religiosas o las posturas ideológicas integran todas ellas el universo de las elecciones individuales. Laporta no parece entender este fundamento y supondrá quizás que todos los barcelonistas, vivan o no en Cataluña, serán independentistas... 

O pensará que una cláusula contractual de 250 millones de euros por un jugador es ya una cifra “razonable”, a pesar de las críticas que él mismo elevaba un par de meses atrás. Laporta encajará perfecto en ERC porque lo que dice una semana lo desmiente a la siguiente y aunque no queda claro en cuál de las múltiples líneas en las que se está atomizando esa formación quedará (aunque se supone será la “oficial”, la del membrete), es un retorno natural a su afán de protagonismo que ya no podrá porlongar en Barcelona C.F., algo que sin duda agradecerán los que no mezclan churras con merinas, sean o no barcelonistas. •

Daniel Lauria
16-10-09

Abierto al debate en BLOG Neolectum.

 

Crónicas americanas

¿Puede lo blanco volverse negro?

El título no es una pregunta retórica. Volverse negro es la ambición, modesta para algunos, de volverse negro, no en cuanto a la piel pero si en lo referente a la cultura y hábitos. Este fenómeno ocurre en los Estados Unidos.  Los llamados wiggers son los que dicen haber abrazado una parte de la cultura afro-americana, para muchos la peor parte. La palabra wigger es una contracción de las palabras white y nigger. Nigger es a todas luces una palabra ofensiva y degradante para referirse a una persona negra. Únicamente entre los propios negros su uso no implica ofensa. También la palabra wigger es dicha bajo las formas wigga, whiggerwhigga, así como nigger es deletreada nigga.

Empezaremos con el concepto de transculturación, sabiendo que el fenómeno wigger no se puede agotar aquí.

La palabra transculturación se generó en el terreno de la antropología a partir del año 1935, con la idea de clasificar el estudio del contacto cultural entre grupos diferentes, sin embargo, su definición ha ido modificándose para delimitar más claramente su campo de acción. Inicialmente se ha definido la transculturación como un proceso gradual por el cual una cultura adopta rasgos de otra hasta culminar en una aculturación.

Generalmente se ha supuesto que el pasaje de rasgos va desde una cultura ‘más desarrollada’ (por ejemplo en cultura tecnológica) a otra ‘menos desarrollada’ o marginal y que esto puede ocurrir sin conflicto; de todas maneras, se observa que la mayoría de las transculturaciones son conflictivas, en especial para la cultura ‘receptora’, sobre todo si las rasgos culturales son impuestos. No creo que este sea el caso de los wiggers, porque en un país con cercanos antecedentes racistas como los Estados Unidos la influencia negra ha ocurrido gradualmente y en extractos muy claramente definidos como la música y los deportes, en donde la gente negra se ha destacado.

Entonces, ¿los wiggers sufren de transculturación?  Sí y no. El efecto de una transculturación es más o menos permanente, mientras que un wigger puede dejar de ser wigger en cualquier momento. Y esto sucede aquí cuando el wigger está cerca de los treinta años y su mujer le exige que empiece a pagar las cuentas y a comportarse como un hombre. Los wiggers no llegan a viejos en su condición cultural.

La transformación, comienza en la adolescencia. El chico blanco comienza a escuchar hip-hop y rap y a vestir ropa cinco veces más grande de la que debiera, a caminar de cierta manera, a usar la gorra al revés y a utilizar un vocabulario digno de Sing-Sing. Se ha creído que estos jóvenes provienen de la napa más baja de la población blanca, la conocida white trash (basura blanca), pero esto no ha resultado ser cierto. De hecho, muchos de estos chicos pertenecen a familias de clase media e incluso alta.

Si bien hay muchachos americanos (anglosajones) que han devenido wiggers, existe una enorme cantidad de gente joven hispana entre los wiggers. Ser wigger implica la aceptación, incluso al punto de orgullo, de saberse un marginado, un no-americano en todo el sentido de la palabra. Por lo tanto, podríamos clasificar lo wigger en dos vertientes: el snob-wigger, chico de clase media para arriba, y el social-wigger, todo mexicano, ecuatoriano, puertorriqueño o dominicano que ande por ahí y que baile y viva al estilo del hip-hop.

Pero la transformación cultural de estos muchachos no supone la aceptación de sus referentes, en este caso, los negros raperos. Es frecuente que bandas de negros (gangsta) asesinen, apuñalen o violen wiggers. Algunos sociólogos han visto en el hecho un rechazo a la caricaturización de parte de los jóvenes negros. Siguiendo este razonamiento, se podría decir que los wiggers son una caricatura de los negros, un sutil modo de seguir denigrándolos y rebajándolos.

Socialmente, entre la clase conservadora o ‘decente’, los wiggers son una aberración, un aborto de la naturaleza. Pretender ser lo que no se es, es una actitud severamente castigada por estos sitios. Los americanos prefieren otro tipo de conflictos de identidad, como cambiar el fútbol (soccer) por el béisbol o almorzar en el restaurante mexicano de moda.

Es notable que el fenómeno no se haya dado a la inversa, que un negro quiera ser blanco, un wigger negro, digamos. Algunos afro-americanos dicen que eso ya ha sucedido. Baste con mirar al fallecido Michael Jackson. De todas formas, Jackson representaría una excepción. Una clase de wigger negro podría estar conformada por los negros Tío Tom, como decía Malcom X. Es el caso de un negro que se integra a la cultura blanca reinante y trata de escalar posiciones en una sociedad que resultó hostil desde sus comienzos. Es el negro que va a la universidad, consigue el título de abogado y viste Armani en todo momento. Casarse con una chica blanca sería el éxito total. Todos estos ejemplos no alcanzan para vislumbrar un verdadero wigger negro. Los wiggers son blancos o a lo sumo mestizos hispanos.

Ahora bien, ¿qué motiva a un chico blanco a querer ser negro o a vivir y morir como un negro? ¿Es que su cultura no le está dando respuestas a su problemática? No todo empieza escuchando rap. Debe haber algo más detrás de la wiggermania. Es posible que la decadencia haya llegado y exija convertir los otrora marginados en referentes culturales por falta de algo mejor, por usar lo que se tiene a la mano. “Ser negro es ser pobre” dijo alguien. Posiblemente ser wigger es ser un desesperanzado.

The Lone Ranger
16-7-09

Comentarios en BLOG Neolectum (cat. Lenguas, lenguajes y discursos)

 

Medidas contra el consumo de tabaco

El alcohol, el tabaco y los españoles

En lo que hace al control de los vicios personales, como pueden ser el alcohol y el tabaco, la actitud del español medio es muy beligerante. Se pasó casi medio siglo XX con una lista de obligaciones y deberes estrictos y ahora, tras 5 lustros de democracia plena, no se entrega fácilmente a respetar los derechos del vecino.

Los enfoques son múltiples y los criterios de interpretación, mayores en número. Joaquín Leguina —hoy parlamentario del PSOE y ex presidente de la Comunidad de Madrid— llegó a comentar que él tenía sus dudas sobre “que el Estado pueda intervenir en nuestras decisiones privadas”. Opinión válida como las demás pero criticable si se la aplica al ámbito publico.

Una decisión privada puede ser circular desnudo por la vivienda propia pero es altamente probable que ese individuo salga a la calle a caminar desnudo y sea denunciado por otros viandantes y, posteriormente, detenido. Tampoco nadie puede saber si un vecino consume estupefacientes prohibidos en su propia casa, ni tampoco se tendría el derecho a prohibírselo, aunque seguramente ese hábito trasladado a un ámbito público sería penado por la ley.

las decisiones privadas —o individuales— suelen encontrar un límite en los ámbitos públicos. La lista de cosas que uno puede decidir hacer, consumir o practicaren su propia casa es casi infinita pero se reduce considerablemente al entrar en el terreno público.

La legislación que regula el consumo de alcohol —en relación con la conducción de automóviles— no se hizo para convertir al país en un territorio de abstemios, sino para aumentar la seguridad en la vía pública y reducir progresivamente los índices de mortalidad relacionados. las cifras comienzan a dar la razón a dichas medidas, a pesar de que inicialmente algunos la interpretaran como una intromisión en los derechos individuales. Sumado a las otras medidas de seguridad pasiva y activa, la conducción de coches por España puede alcanzar a medio plazo unos niveles de seguridad “insospechados” hace algunos años.

Si para ponerlo en práctica hubo que establecer una tabla de penalizaciones económicas elevadas (además de los famosos puntos del carné), fue una adaptación a la idiosincrasia local. Al ciudadano medio no se lo convence con unas meras indicaciones, consejos y advertencias sobre lo positivo que resulta conducir sin beber y con el cinturón de seguridad puesto.

Ese estilo resultaría totalmente “transparente” a la conciencia individual(ista) de un alto porcentaje de la población ya que por momentos parece que “no va con ellos”, que en realidad está dirigido a otros ciudadanos.

Pero la ciudadanía es eso, un conjunto de individuos en el que cada uno aporta todo lo malo y lo bueno de sus costumbres. Si uno siempre ha conducido un coche sin beber, con el cinturón puesto y respetando los límites de velocidad de cada carretera, no está libre de participar en un accidente provocado por terceros irresponsables. Pero si una legislación impone multas elevadas a quienes transgredan alguno de los parámetros de seguridad regulados, la “población” de terceros irresponsables tiende a reducirse progresivamente.

Muchos ciudadanos que antes conducían a 140 km/hora por una autovía ahora lo hacen a una media de 110-120 km/hora por temor a las elevadas multas. ¿Notan que llegan mucho más tarde a sus destinos? Probablemente no. Pues bienvenido sea el temor a las multas. No se trata de represión institucionalizada ni conculcación de los derechos individuales sino de educar para la convivencia. En este caso incorporando las medidas que corresponden en cada caso.

Sin salir del continente, otros países europeos se adelantaron en el tiempo con reglamentaciones que limitan la velocidad de circulación e incorporan desde hace años la obligatoriedad del cinturón, etc. Y tienen un sistema de multas, claro está. las estadísticas les han dado la razón y las calzadas se han convertido en espacios más seguros.

Pausa para un pitillo

Lo mismo pasa con el tabaco. Quizás convenga detenerse un poco en uno de los estereotipos preferidos de los españoles: el espíritu trasgresor de los italianos. El país trasalpino comenzó a restringir espacios en los transportes públicos en el último lustro del siglo pasado. Primero trenes de corto recorrido y, ya iniciada esta década, las salas de espera de ferrocarril, aeropuertos y puertos, además de bibliotecas, museos y universidades. Luego se sumaron los trenes de largo recorrido y la que sería la Ley antitabaco exhaustiva —popularmente conocida como la “salvapulmones”— entró en vigor en enero de 2005.

En aquel entonces, al igual que está sucediendo en estos días con los restauradores españoles, hubo una fuerte oposición por parte de los comerciantes, temerosos de perder clientela. Se hablaba poco menos que de desastres económicos pero el paso del tiempo confirmó que todo se acomoda y el beneficio sanitario generalizado es palpable.

La legislación es similar. Prohíbe fumar en bares, restaurantes, discotecas o cualquier tipo de ambiente cerrado donde trabajen empleados, excepto en áreas específicas de los mismos convenientemente adaptadas para una correcta renovación del aire (separación física y extractores). La población de fumadores italianos era menor, en porcentaje, que la española ya que en torno al 26,2% de la ciudadanía fuma (es decir, unos 14 millones de personas), si bien el porcentaje supera los 30 puntos entre los mayores de 25 años.

Por su parte, en España los estudios indicaban porcentajes en torno al 35% a principios de década, que se redujeron casi 4 puntos en un lustro, aunque con datos secundarios preocupantes como el incremento relativo de mujeres fumadoras (casi un 30% lo hacen) y el adelantamiento en la edad de inicio del consumo de tabaco, hoy situado en edades adolescentes.

En Italia las multas para el fumador trasgresor variaban de 30 a 275 euros, un argumento convincente para no fumar donde no se puede. las multas para los comerciantes eran de un dígito más y uno de los principales argumentos de las protestas era que tuvieran que hacerse responsables de vigilar que no se fumara en sus locales, en las zonas no habilitadas.

Un punto de vista pintoresco sin duda, típico del inicio de aplicación de una ley, ya que nadie hoy se cuestiona en un comercio que esté prohibido servir o vender alcohol o tabaco a menores de edad, cuando en algún momento del siglo pasado no lo estaba y casi nadie se acuerda ya cuándo se prohibió.

El efecto de la aplicación de leyes de este tipo puede encontrarse también en los fabricantes de cigarrillos. El gigante hispano-francés Altadis, con fuertes intereses en Italia, registró una caída casi inmediata en las ventas del 15% pero la situación se estabilizó a lo largo del año y el descenso se situó en el 5%. El descenso global interanual terminó en un 5,7% (unas 7 toneladas menos de tabaco).

Trascurrido un año de aplicación de la ley antitabaco en Italia, el Ministerio de Sanidad italiano informó a principios de 2006 que en torno a 500.000 fumadores habían dejado de serlo y que la legislación ya recibía el apoyo del 90% de la población.

Estiman también, en base a estas encuestas, que un 7% de los ex fumadores abandonaron el cigarrillo por la entrada en vigor de las prohibiciones. Y otro dato —muy importante para que los preocupados hosteleros españoles lo tengan en cuenta— es que cerca de un 10% de los italianos entrevistados acude con más frecuencia a los locales públicos desde que no se puede fumar.

Y a la serie de datos positivos tras un año de vigor de la Ley cabe sumar el comentario de Edi Somarriva, director general de la FIPE (Federación Italiana de Comercios Públicos), quien reflejó la satisfacción generalizada de los propietarios, añadiendo que “sólo en algunos sectores se ha producido un pequeño descenso de la clientela”.

Mencionó también la amplia asunción de las reglas en los locales que también suponían “un cambio del comportamiento de las personas”, lo que debería combinarse con los comentarios del ministro de Sanidad promotor de la Ley, quien dijo “los sondeos demuestran que el tabaquismo se ha reducido y que con esta ley se ha realizado una operación cultural”.

Hay transgresiones a la legislación, sin duda, pero es de esperar que estos datos bajen con el paso del tiempo. Por ejemplo, la Codacons (la Coordinadora de las Asociaciones para la Defensa del medio ambiente y la Tutela de los derechos de usuarios y consumidores) informó que en el 5% de los bares y en el 8% de los restaurantes se viola la normativa. En las discotecas —especialmente en los baños— se violaba la normativa en un 15% de los locales, aunque este dato no debería sorprender sabiéndose que muchos baños de discotecas son una suerte de salón multiusos de pequeñas dimensiones.

Operación cultural y cambio de comportamiento

Lo importante aquí es retomar dos comentarios ya citados. El de “cambio de comportamiento de las personas” y el de “operación cultural”. Aquí se interpreta la cultura como el “conjunto de las manifestaciones en que se expresa la vida tradicional de un pueblo” (R.A.E. dixit). En otras palabras, el comportamiento, los modos de vida, ...

Si en Occidente a nadie se le ocurriría comer perros o roedores que en otras zonas del mundo se comen, ¿son aquellos pueblos incultos? No, tienen una cultura diferente en ese aspecto. ¿Es un españolito de a pie inculto por saltarse a la torera, toda vez que pueda, una reglamentación que determine su comportamiento en espacios de ámbito público (carreteras, locales de restauración y ocio, estaciones de transporte, etc.)? No para él, obviamente, porque aparentemente forma parte de su cultura.

Leguina comentaba con respecto a la reacción ciudadana que bastaría con que “a quien le moleste tiene todo el derecho a exigir que no se fume”. Si ya era difícil hacerlo cuando se podía fumar en casi cualquier parte de un bar o restaurante, ahora puede resultar casi imposible.

Si antes la respuesta del fumador podía ser, en un elevado porcentaje de casos, una mirada chula de soslayo cuando no alguna frasecilla  sobre los derechos del ciudadano y la democracia (¿!) o el socorrido “quién eres tú...”, ahora se planteará un problema cuando haya una comida de empresa en un salón para fumadores y participen, naturalmente, no fumadores. “Vete a tomar el café al lado, ecologista!” acusará seguramente el fumador, sabedor de sus derechos delimitados por ley.

La ley ha establecido un tiempo prudencial y las asociaciones de restauradores tenían tiempo de elaborar contra-propuestas o incluso presentar recursos, organizar un centro de compras para abaratar los costes de adaptación de los locales, etc. Pero se ha llegado a la fecha límite y en cambio han optado por manifestar dudas sobre la interpretación de la Ley nacional.

El problema en disputa era principalmente la separación física entre las zonas de fumadores y no fumadores. Cada local es un caso ya que la disposición espacial no es uniforme. Hay locales rectangulares, los hay en L, otros en U, etc.

Y como las competencias de control están traspasadas a los Gobiernos regionales, la situación se complica. Al menos cuatro regiones (Castilla-La Mancha del PSOE y las tres más importantes del PP, Madrid, Comunidad Valenciana y Castilla y León, sancionaron o tienen en desarrollo Decretos al respecto).

Los Gobiernos madrileño y valenciano, además del vasco, manifestaron una oposición más clara y de hecho el Decreto valenciano, más permisivo que la legislación estatal, está recurrido. Eso le dio pie a muchos restauradores a no realizar las obras de separación física e iniciar un dudoso período de transición en el cual compensan con purificadores de aire, de mayor o menor eficacia, que deberá ser comprobada por los inspectores (regionales), cuya manga ancha marcará un pulso al ministerio de Sanidad.

Este enfrentamiento, por momentos disparatado, entre agrupaciones políticas generará sólo papeleos y retrasos a una situación que, formalmente, apunta a mejorar la calidad de vida de todos los ciudadanos. De hecho los hosteleros han criticado estos cruces de opinión porque les crean más confusión. Los resultados iniciales del “caso italiano” deberían ser tenidos en cuenta, sobre todo para quitarle hierro al tema de la pérdida de clientes.

No se puede convertir en una lucha de clases a una medida que recién acaba de entrar en vigor y que el tiempo dirá cuánta clientela se pierde, si se pierde. Sobre todo en los restaurantes donde el sentido común sugiere que el olor a tabaco —ya no sólo el humo— altera la percepción de los sabores y que ese cigarrillo “post-coital”  con el café bien puede fumarse en una cafetería habilitada.

Si en Italia había un 10% latente de consumidores que aumentaron sus visitas a la restauración al no tener que compartir un plato con el humo del vecino, nada indica que en España no ocurra lo mismo. Sumado al hecho de las nuevas costumbres que seguramente se implantarán entre los consumidores, incluso con la presunción de que aquellos locales que incorporen una separación física ganarán clientela de no fumadores en desmedro de aquellos que sólo utilicen purificadores de aire sin separación física, porque el consumidor preferirá las zonas claramente delimitadas.

Con las zonas de fumadores no se plantearían problemas porque la asignación porcentual (un 30%) se corresponde aproximadamente con la población fumadora. Allí habrá pleno al quince garantizado. La historia recién comienza y se espera un tira y afloja que generará mucho debate.

De momento, no sólo los inspectores pueden denunciar el incumplimiento de la normativa vigente. Los ciudadanos también pueden hacerlo, si así lo consideran necesario. La mayoría de los consumidores se mostrará comprensivo ante situaciones que consideren circunstanciales y temporales —un elevado porcentaje— pero habrá otros casos en los que la violación sea resultado de una interpretación  malintencionada y entonces, el ciudadano que se considere damnificado puede pedir la hoja de reclamaciones o bien visitar unas sedes web que incluyen la posibilidad de presentar denuncias: la del CNPT (Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo) y la organización No Fumadores que actúa en defensa del fumador pasivo. •

Jordi Ruminat (septiembre 2006)

 Comentarios a este tema en BLOG Neolectum (cat. Temas ciudadanos)


Arriba - Portada - Contenidos de ocio, cultura, deportes, sociedad en Facebook y en Twitter

ofertopolis_336x90


Participar y votar es la mejor respuesta

El voto sin miedo es el más representativo de la opinión de cada individuo

A medida que se fue acercando la cita de las urnas, la simplificación del mensaje se fue apoderando de quienes tienen más que perder en las elecciones. Los que detentan cargos representan a este grupo y el mensaje más simple es el del miedo.

En el caso de la región valenciana, este mensaje consistía en presentar al “tripartito” como lo peor que puede acontecer en el Gobierno regional o municipal de algunas de sus ciudades.

Ese eufemismo del “tripartito” —que en realidad refiere a la presencia de la franquicia de ERC en un Gobierno— no tiene la más mínima probabilidad en ninguna localidad del País Valenciano.

Lo que más teme el PP es verse obligado a interrumpir su gestión en algunos ayuntamientos y, con un cierto baile de números, hasta en la región. Pero lo único que ha atinado a reforzar en los últimos días es el mensaje del miedo y una retahíla de promesas millonarias, algunas de ellas muy similares a las presentadas en 1999 y en 2003.

¿Hay opciones de cambio? Siempre las hay y la mera existencia de las elecciones así lo determina. El ciudadano que se sienta responsable para con la sociedad que integra no debería dejarse arrastrar por los mensajes simplistas que tanto destacan en estas fechas.

Es verdad que son más numerosos los mensajes catastrofistas procedentes de miembros del PP pero también los hay de boca del PSOE y —con menor repercusión mediática— de la gran mayoría de listas en liza.

El problema para el PP es que está más obligado a demostrar lo que dijo y prometió —más lo que dice y promete— porque es el partido gobernante en la región y en los principales ayuntamientos salvo uno.

Y sólo encuentra como arma arrojadiza sembrar dudas sobre el PSOE (principal oponente) respecto a su incapacidad para gobernar solo. El PP no entiende de diálogos y cohabitaciones y así lo dejó patente en el último Gobierno central de Aznar. Los modelos de co-gobierno, de diálogo obligado y consenso no encajan con el modelo autoritario impuesto en Moncloa hasta 2004.

Por ello han acuñado esta sinonimia entre “PSOE” y “tripartito”, demonizando al rival con una característica que no le es inherente.

Es verdad que algunas de las actuaciones y declaraciones del leganordista Carod Rovira han contribuido a desprestigiar por momentos el modelo de co-gobierno puesto en práctica en Cataluña y aunque eso no se repite en otras partes de España, la muletilla del PP así lo sugiere.

Otro mensaje de miedo fue el que reforzó días pasados el propio Aznar, cuando vinculó al terrorismo con el principal rival político (PSOE). La idea, con mayor o menor intensidad, fue apoyada por numerosos dirigentes de su partido. De hecho, la teoría de la conspiración desmontada recientemente en el juicio del 11-M apuntaba a lo mismo. ¿Y las propuestas programáticas? Brillan por su ausencia salvo las genéricas “voten para que sigamos y habrá inversiones millonarias en Alicante”.

Es más o menos el mismo discurso de Jeff Bush cuando, en alusión a la “república de España”, dijo que (aquí) “lograrían hacer grandes negocios” (por apoyar la invasión de Irak). Son frases ambiguas que no definen nada ni representan un compromiso concreto.

En otras palabras, que tanto gobernantes como aspirantes tienen en campaña el mismo nivel de credibilidad si bien a los primeros se les puede exigir  y creer más o menos, en función de lo actuado y por lo no cumplido injustificadamente.

Para que una sociedad crezca, la participación es imprescindible. Y para que madure los individuos deben utilizar su mejor sentido común y manifestar interés por informarse y exigir, cuando corresponda, responsabilidades a los administradores elegidos para gestionar sus impuestos, las infraestructuras públicas y demás prestaciones e inversiones aplicadas para el beneficio de la sociedad toda.

Con el miedo, los prejuicios y la ignorancia de los hechos no se llega, por el contrario, más lejos sino que, como mucho, se prolongan y agudizan los errores y los delitos cometidos por quienes abusan del poder.

En otras palabras, que si la convicción de un ciudadano es votar al PP, que lo haga sin pensar que si no lo hace llega “la hecatombe” porque eso sería ignorancia y prejuicio.

Y si otro ciudadano desea votar a alguna de las listas rivales —donde por su arraigo destacan el PSOE, EU y el Bloc—, que lo haga convencido de que su voto puede iniciar un proceso de cambio hacia el cumplimiento de necesidades no satisfechas.

Y que la respuesta sean municipios lo más representativos que permita el consenso y la realidad de cada población. Pero si no se va a votar, poco habrán contribuido quienes no lo hagan a la construcción de una sociedad mejor. •

Neolectum (26 de mayo de 2007)

Comentarios a este tema en BLOG Neolectum (cat. Temas ciudadanos)


Alicante – marzo y abril de 2007

Política y ciudadanía: ¿hacia nuevos modelos de representatividad política?

Pensar el siglo XXI

Los cambios que se están produciendo en el seno de nuestras sociedades están provocando que los esquemas tradicionales de representatividad política se encuentren en crisis o, al menos, sean cuestionados porque parece que ya no cumplen su papel de canalizadores de los diversos intereses y preocupaciones de la ciudadanía.

Además, algunos grupos sociales tampoco se encuentran representados al no sentirse parte del sistema, no sentirse ciudadanos, o porque los mecanismos clásicos de representación no les satisfacen, por lo que buscan otras vías para expresar sus reivindicaciones o su malestar.

El objetivo de este ciclo de conferencias es, por lo tanto, reflexionar sobre los cambios sociales y de todo tipo que se están produciendo en nuestras sociedades y cómo afectan a los sistemas clásicos de representatividad política en una sociedad democrática.

Lugar: Seu Ciutat d’Alacant (UA)
C/ Ramón y Cajal, 4 - Alicante.

las sesiones se realizarán en la sala Rafael Altamira y comenzarán a las 20:00. La asistencia es libre hasta completar el aforo. las personas que lo deseen podrán inscribirse previamente y las que asistan a un mínimo de 4 sesiones podrán solicitar un certificado del ICE de la UA:

Más información e inscripción: Seu Ciutat d'Alacant - C/ Ramón y Cajal, 4 - Alacant. Tel.: 965145 333

Programa

Jueves 15 de marzo
Conferencia: “La construcción de una ciudadanía republicana
Victòria Camps, catedrática de Filosofía moral y política en la Universidad Autónoma de Barcelona
Presenta: Maria Josep Frau, vicerrectora de Calidad y Armonización Europea de la UA.

Viernes 16 de marzo
Conferencia: “Assistons nous à la fin de l’idée de Représentation?” (“¿Estamos asistiendo al fin de la idea de representatividad?”
Dominique Schnapper, directora de estudios en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales. Miembro del Consejo Constitucional de Francia
Presenta: Isabel Lifante, profesora de Filosofía del Derecho de la UA

Miércoles 21 de marzo
Conferencia: “El buen gobierno y la transparencia administrativa
Joan Ridao, portavoz de Izquierda Republicana de Cataluña en el Parlamento de Cataluña.
Presenta: Emilio Soler, director de la Seu Ciutat d‚Alacant

Jueves 22 de marzo
Conferencia: «Política y responsabilidad
Jordi Pujol, expresidente de la Generalitat de Catalunya
Presenta: Salvador Ordóñez, rector de la Universidad Menéndez y Pelayo

Lunes 2 de abril
Conferencia: “Ciudadanía y filosofía republicana
Salvador Giner, sociólogo, presidente del Instituo de Estudios Catalanes.
Presenta: Manuel Alcaraz, profesor de Derecho Constitucional de la UA



Bookmark and Share

Ocio, cultura,
deportes y sociedad

visita Neolectum en Twitter

Neolectum on Facebook




patanes_comentarios
alicante_bici